LETIZIA

Letizia: se revelan detalles de su inesperada parada en Cadavedo

La familia real se las tuvo que ingeniar frente a un percance.

Letizia. Fuente: (Instagram)
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Los Premios Princesa de Asturias se celebran este año en Cadavedo, y Letizia junto a su familia inició una travesía que tuvo algunos obstáculos. La realeza tuvo que hacer una impensada parada en Casa Fernando, un restaurante con habitaciones en el Concejo de Cudillero, localidad de Ballota y, por supuesto, ninguno de los lugareños esperaba tal sorpresa.

Resulta que Letizia y la princesa no se encontraban bien del estómago, y tuvieron que poner pausa al viaje para que ambas se tomaran su tiempo para recomponerse. Así lo revelaba Ainoha García, una de las dueñas del negocio, que explicó también que la especial visita de los monarcas tuvo una duración aproximada de 45 minutos. "El Rey se bajó del coche y me dijo que la reina y la princesa estaban indispuestas y que si podían pasar a una habitación", indicaba.

Pero Felipe VI tuvo que estar a la espera de sus parientes, y en el mientras tanto, se manifestó de lo más cercano tanto con los propietarios del lugar como con la clientela. Tuvo conversaciones de temáticas de lo más cotidianas, como el clima y la pasada temporada de verano. Además, se permitió degustar los exquisitos aperitivos ofrecidos por una de las dueñas.

Le ofrecí rapa, que es una empanada, y se comió un trocito, pero cuando le ofrecí vino me dijo que no porque él también estaba un poquito indispuesto del estómago.

Cuando Letizia y su hija mejoraron, volvieron con el rey, pero no se fueron sin antes dar un agradecimiento y ofrecerles una fotografía grupal a los pueblerinos. "La Reina nos dio las gracias. Fueron todos majísimos, muy normales, muy cercanos y agradecidos", continuaba contando la casera.

Pero este no fue el único sitio que visitaron los miembros de la corona. Han pasado también por otra residencia, el Hostal Babieca, en Santa María del Puerto, localidad de Piedrafita de Babia. Allí, nuevamente, la familia real no recibió más que halagos por parte de los locales.

Una vez más, fue el hijo de Juan Carlos I quien esperaba mientras las féminas de la realeza pasaban a uno de los aposentos de la pensión. El rey se tomó fotografías con los residentes y charló con ellos en los 25 minutos que duró su parada.

"Ha sido una experiencia muy buena y única. No esperábamos la visita. Fue totalmente por sorpresa", explicaba la dueña del hotel, que luego hizo hincapié en la actitud tan cordial de la familia de Letizia: "Fueron muy cercanos, atentos, cariñosos y no se dieron ninguna importancia".